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6/4/10

LOS LIBREROS DE CABECERA.

En los grandes libreros, los de cabecera, hay buena parte de vocación y mucha profesionalidad. Los que aparecen en esta página son mejores que el ISBN: tienen todos los libros en la cabeza y conocen y saben aconsejar al lector.

Guillem Terribas
Llibreria 22 de Girona es posiblemente una de las librerías de Europa en la que se hacen más presentaciones de libros. Su alma máter y fundador es Guillem Terribas (Salt, 1951), activista cultural infatigable desde la adolescencia, autodidacta y tanto o más cinéfilo que lector. Terribas está también tras el colectivo de críticos cinematográficos que programa el prestigioso Cinema Truffaut y tras el premio literario de novela corta (Premio Casero) que concede su librería. Es indispensable en todos los saraos. La librería, inaugurada en 1978, es un gran hervidero cultural en el que gusta ejercer de gran cocinero. Los sábados por la mañana, uno puede toparse con escritores, políticos, periodistas y actores.

Paco Camarasa
En realidad son dos los francotiradores de la librería Negra y Criminal: Paco Camarasa (Valencia, 1950) y Montse Clavé (Villamartín, Cádiz, 1946). Él primero fue librero en Valencia y luego, distribuidor en Barcelona. Ella hizo teatro y se dedicó al cómic y a escribir libros de gastronomía. El amor y la pasión por la novela negra les unió en Barcelona. Con más de 50 años y sin trabajo decidieron montar una librería a su medida. Montse se inventó el nombre, que ha propiciado una nueva denominación del género: negro-criminal, que ha hecho fortuna. La librería, que cumplirá cinco años en diciembre, está en uno de los lugares más bonitos de la Barceloneta. Los aficionados saben que todos los sábados por la mañana podrán disfrutar allí de libros, conversación y mejillones y vino blanco. La librería se ha convertido en un foco de acción: Camarasa es el comisario de BCNegra, una semana de novela negra que se celebra en Barcelona cada febrero, y dirige cinco clubes de lectura. En Negra y Criminal se pueden comprar desde las últimas novedades a libros inencontrables. Camarasa y Clavé se sirven de una potente web y del correo electrónico para tener a sus clientes informados.

Lluís Morral
Lo suyo y los libros fue pura casualidad. Lluís Morral (Sabadell, 1956) estudió Historia y estaba sin trabajo. Era abril de 1986, poco antes de Sant Jordi, el día del libro y de la rosa. Le salió una sustitución en Laie, le gustó, pero estaba convencido de que le duraría poco. Y ahí sigue. Durante mucho tiempo fue cajero, ahora es el director. Es mucho mejor que el ISBN, tiene todos los libros en la cabeza. Laie, que cumplirá 27 años en diciembre, deslumbró como librería-cafetería. Al principio se ganaba más dinero con Café Laie que con los libros. Ahora, no. Además, bajo la férrea dirección de Montse Moragas se ha diversificado. Laie sigue centrada en los libros y tiene un fondo más que considerable. A su lista de librerías especializadas-tiendas de museo ha añadido las del Picasso, Espai Liceu, parque Güell y en noviembre inaugurará la de CaixaForum en Madrid. También tiene una línea de restauración: el restaurante de CaixaForum Barcelona y Laie Catering.
Albert Padrol y Pep Bernades
En realidad, Altaïr, la gran estrella que guía a los viajeros, es además de errante una estrella doble. La librería la fundaron Albert Padrol (Lleida, 1948) y Pep Bernades (Gironella, 1951), dos impenitentes viajeros, en 1979 en un pequeño local de la barcelonesa calle de la Riera Alta. Lo que hacían y lo bien que lo hacían -vender libros de viajes y ayudar a preparar esos mismo viajes, asesorando con su experiencia, sus consejos y paciencia (que es mucha)- les catapultó adonde están ahora: un espléndido y céntrico local en la Gran Vía de la ciudad con un fondo de más de 70.000 títulos entre los que uno puede encontrar la mejor literatura de viajes, ensayos sobre los diferentes países, su cultura y su historia, guías, mapas, libros de fotografías y maravillosos cuadernos de viajes (además de música y algunos gadgets para nómadas modernos). El secreto de Padrol y Bernades ha sido reivindicar una mirada nueva sobre el fenómeno de viajar, culta y humana. Su idea es que viajar, y en esto se adelantaron a toda una eneración, es tratar de entender el mundo, encontrar al otro e intercambiar ideas. Han convertido su librería no sólo en el templo -nada sagrado, por cierto: pocas librerías hay en las que el cliente se sienta tan relajado, tan a sus anchas- de la venta de libros de viajes sino en un lugar de contacto y de irradiación cultural.
Antonio Ramírez
Nació en Colombia en 1959 y a los 20 años quiso irse a Europa, pero como el dinero no le daba se quedó en México, DF. Ya sabía que quería ser librero y lo fue, primero en una librería pequeñita y luego en la prestigiosa Ghandi. En México estuvo seis años y estudió Económicas. Luego sí pudo dar unas vueltas por Europa -París, Roma- hasta que en 1986 recaló en Barcelona, de donde, dice, no piensa moverse.
Estuvo un año buscándose la vida, como "un suramericano más". Entre otras cosas importó libros latinoamericanos para venderlos en librerías de Barcelona. También estudió Antropología. En 1987 empezó a trabajar en Laie y allí estuvo hasta 1994, cuando por fin pudo poner en marcha su sueño: montar una librería. La Central. Luego, La Central del Raval y después, las más especializadas del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona y del Reina Sofía en Madrid. Las Centrales son librerías de fondo, pero, sobre todo, una invitación al descubrimiento. Vas a buscar un libro que necesitas y te llevas dos que te sorprenden. La celeridad con que ofrece los mejores títulos editados en el extranjero es muy gratificante. "No nos hemos hecho ricos, pero estamos contentos", dice Ramírez.
*Publicat en "El Babelia" El País 07/10/2007.

20/7/09

Finançament a l'Ateneu


Dinar a la docta casa de Barcelona amb Jordi Llavina i Narcís Garolera per parlar de tot, com bons ateneistes.
E
m truca en Jordi Llavina: «Hauríem de trobar-nos per dinar en Narcís Garolera, tu i jo; xalarem.» En Jordi Llavina, home de lletres que ho sap tot de les lletres, fa servir paraules així, xalarem. De vegades em truca a les hores més intempestives per dir-me que xala tant amb tal o tal altre llibre que està llegint, i que me'l recomana. «Que dormies?» «I ara, Jordi, com vols que dormi, a aquesta hora?» Quedem que el dimarts dia 14, dimarts passat, Quatorze Juillet, ens trobarem al restaurant de l'Ateneu Barcelonès, lloc on fa mitja vida en Narcís Garolera, «otro que tal» en el camp de les lletres estudiades, analitzades i anotades. He dit «otro que tal» perquè durant la conversa que mantindrem riurem com bojos dels castellanismes que s'imposen, i molt concretament d'aquest.
Ens trobem a l'Ateneu el dia i l'hora convinguts, i el que no sabíem és que el cap de setmana anterior s'hauria aconseguit el finançament. «Potser hauríem de parlar del finançament», diem. Ho diem, ho intentem, però divaguem tant i saltem tant d'una cosa a l'altra, que no ens hi acabem de concentrar, i això que és el finançament més important que ha tingut Catalunya, fins ara. Deu ser cosa de l'Ateneu. Totes les cases tenen el seu misteri, i de la mateixa manera que a certa hora de la nit les masies perdudes a les muntanyes estan poblades de follets i fantasmes, tu entres a l'Ateneu i ja pots voler parlar de finançament o de maria santíssima, que sempre se t'acaben asseient a taula els ectoplasmes de Josep Pla, Josep M. de Sagarra o del doctor Quim Borralleras. Llavina, Garolera i jo decidim que el cànon literari en prosa del segle XX està format per aquest trio: Pla, Sagarra i Gaziel, i que d'aquí no ens trauran. L'Ateneu invita molt a pontificar categòricament. Quan anem per enfocar el finançament, entra al restaurant en Guillem Terribas, de la Llibreria 22 de Girona, amb l'Imma Merino, que han quedat amb el propietari de les llibreries La Central. Caram amb la concentració de lletrats. Un llenu que buenu, que diem a Mataró. Ens saludem, parlem, aquestes coses. On érem? Ah, sí, el finançament. Aporta Llavina: «En Sala i Martín n'ha parlat avui a RAC1, per carregar-se'l.» Jo informo que Sala i Martín és nadiu d'un barri rural de Cabrera de Mar, al Maresme, que es diu Agell. «Agell? Ager, agri; camp, en llatí.» Anàvem per anar al finançament i ja ens n'hem tornat a allunyar.
«A mi, sabeu?, la dona em va deixar.» Es veu que ho deia, per descriure una situació personal viscuda, J.V. Foix. «Un decasíl·lab perfecte», afirma Garolera, que és qui ha portat el poeta i pastisser a la taula, no em facin dir com. «Foix deia que els catalans parlem en decasíl·labs.» Estic a punt de preguntar a Garolera i Llavina, que són els que hi entenen, si hi ha decasíl·labs imperfectes, però llavors ja hem saltat a una altra cosa. Per exemple, a l'arròs que en Llavina i jo mengem, i que trobem molt bo, i als espaguetis amb pesto que ha triat Garolera, sobre els quals el deglutidor es reserva l'opinió potser perquè jo m'he fet el pavero dient que a casa els cuino tan bé amb alfàbrega fresca, pinyons, mantega, oli i una punta d'all per donar-hi intenció. Recordo que un dia vaig veure Foix en un banc de la plaça de Sarrià llegint El Correo Catalán. «Devia buscar-hi allò que no diu La Vanguardia.» Som tan savis, tan ateneistes...
«L'Antoni Castells ha dit que és bo.» Ep, d'en Castells ens en fiem. «Però l'Artur Mas ha dit que és dolent.» També ens fiem d'en Mas. Mas i Sala i Martín per un cantó, Castells per un altre. Dos a un. De quants diners ben bé parlem? Ningú no ho sap del cert. Esquerra diu que Zapatero els ha promès 3.800 milions. Zapatero? I Esquerra se'l creu? Potser els ha promès amb un decasíl·lab perfecte. Esquerra és molt sensible a la poesia. Carod diu que ha llegit més de mil llibres de versos. «Mentre no siguin versos de balancí... Joan Coromines anomenava versos de balancí els que fan nyic, nyic, cantarella.»
Garolera ve de Ceret, on ha assistit a una cursa de toros, organitzada dins els actes del Quatorze Juillet, que ha estat amenitzada per una cobla que ha tocat Els Segadors, La Santa Espina i L'Estaca. Els homes que aplanaven l'arena duien barretina. El que aquí és espanyolisme allí és catalanitat. No acabarem d'entendre res mai del tot per molt que ens hi esforcem.
Ara no podem recordar si és Pla o Sagarra qui en una de les seves cròniques de les tertúlies de l'Ateneu explica que un dia va entrar Francesc Pujols –era Francesc Pujols?– i va anunciar: «Sabeu? M'he casat amb la minyona; fem el mateix i m'estalvio la setmanada.» Això sí que és finançament.Baixo per la Rambla. Qui va ser aquell que, també a l'Ateneu, va dir: «Avui, passant per davant de la Virreina he perdut la fe»? Jo hi passo per veure si la recupero.
MANUEL CUYÀS (El Punt 19.07.09)
Foto:Lluís Cruset (La Bibioteca de l'Ateneu de Barcelona)